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BioShock 2
Tras haber aparecido ayer en nuestra imagen de la semana, no contaba con que, pese a que su salida oficial es el 9 de febrero, estuviese en algunas de las tiendas de mi ciudad. Y como hacía tan solo unos días que había escapado de Rapture no pude resistir volver a entrar en ese mundo submarino con ‘BioShock 2’.
Las espectativas que tenía con el primero eran altísimas gracias a la buena crítica de la que había gozado, pero aún así no me decepcionó. Y ahora que estoy inmerso en esta segunda aventura, con unas espectativas aún más altas, sigo sin estar decepcionado. Es para alegrarse, ¿no? Menudo empacho de Rapture nos espera, entonces. Pero veamos qué cambios nos deparan en esta secuela con este primer contacto, no vaya a ser que con tanto plásmido se me haya chamuscado el cerebro y lo esté exagerando todo.
Antes de nada, por si hay algún curioso en la sala que aún no se haya pasado el primer ‘BioShock’, le recomendaría que dejase de leer este primer contacto de la secuela, porque tal vez se le chafe alguna sorpresa del primero. Hecha la advertencia de turno, prosigamos.
Pesadilla de Rapture“Rapture se fundó para que las mentes más brillantes pudieran trabajar sin las restricciones del gobierno, la religión o la mediocridad. Sin embargo, esta filosofía de “cada hombre por sí mismo” condujo a una guerra alimentada por una nueva sustancia llamada ADAM que permitía a la gente modificar su ADN.”En ‘BioShock 2’ cambiamos los papeles, aunque tampoco es algo que sorprenda en demasía, ya que si recordamos los últimos minutos del primero… Efectivamente, ahora tomamos el control de un Big Daddy, uno de los primeros de Rapture, pero al que le separaron de su Little Sister. Nuestro objetivo, por lo tanto, y debido a un vínculo especial entre los dos personajes, será el de recuperar a nuestra chiquilla. Lo que pasa es que han pasado diez años desde que nos la arrebataron de nuestras manos.
A pesar de todo, veremos viejos conocidos del lugar, unos vivos y otros muertos. Pero en cualquier caso, la mecánica sigue siendo prácticamente la misma que el primer ‘BioShock’, salvo por unos cambios en su carcasa.
Por ejemplo, ya no tendremos una llave inglesa para atacar a corta distancia, si no una perforadora. Esto trae consigo el primer cambio, no solo estético, ya que antes nos curábamos con el botón B (círculo en PS3), mientras que ahora lo haremos, o bien con la cruceta digital (pulsando a la derecha), o bien desde el menú radial de plásmidos y/o armas, pulsando el mismo botón del primer ‘BioShock’. Mientras que para los plásmidos solamente lo podremos hacer desde el menú radial, pulsando el mismo botón de antaño. Cuesta un poco acostumbrarse, ya que la cruceta no es tan cómoda como el anterior botón, salvo que nos decantemos por el menú radial.
Este cambio de botones viene dado porque ahora con el botón con el que nos curábamos anteriormente será para realizar un ataque secundario a corta distancia (golpear con la culata de un arma de fuego, por ejemplo), ya que el ataque más poderoso de la perforadora lo realizaremos al mantener pulsado el de ataque normal. De todas formas, las armas no cambian en cuanto a tipos de munición. Seguirán habiendo las antipersonales, las cuales quitarán un poco más contra los splicers.
Lo curioso es que una de las primeras “armas” que nos darán es una que cambia totalmente el planteamiento del pirateo. Una pirateadora, ni más ni menos. Pero ya no tendremos minijuego del ‘Pipe Mania’, si no uno basado en una barra que tendremos que parar en colores verdosos (o azulados para obtener una bonificación) que recordará al estilo usado por la gran mayoría de juegos de golf (¿un guiño a Andrew Ryan?). La ventaja de esta arma es que la podremos usar a distancia, aunque si lo preferimos podremos piratear con nuestras manos desde cerca.
Glub, glub. ¿Quién es? Bruce Lee, my friendAyer, cuando empecé esta segunda incursión en Rapture, coincidí con un colega mío en que el comienzo de ‘BioShock 2’ era un poco más flojo. Algo lógico, en cualquier caso, por

